Hay momentos en los que la vida toma un rumbo que nunca imaginamos. Los planes cambian, las respuestas no llegan y el futuro parece lleno de incertidumbre. En esas circunstancias, nuestra primera reacción suele ser intentar encontrar una explicación para todo.
Pero Dios no siempre nos muestra el camino completo.
Muchas veces solo ilumina el siguiente paso.
Y eso es suficiente.
Confiar en Dios significa avanzar aun cuando no tenemos todas las respuestas. Significa creer que Él ve lo que nosotros no podemos ver y que Su propósito siempre será mejor que nuestros propios planes.
La fe no elimina las preguntas, pero nos recuerda que no necesitamos entenderlo todo para descansar en Dios. Él conoce el principio y el final de nuestra historia. Nada lo sorprende, nada escapa a Su control.
Quizás hoy estés atravesando una etapa difícil. Tal vez enfrentas una pérdida, una enfermedad, problemas familiares o simplemente una espera que parece interminable.
No pierdas la esperanza.
Dios sigue guiando tus pasos, incluso cuando no puedes verlo.
Cada oración que haces es escuchada.
Cada lágrima que derramas es conocida por Él.
Y cada día que confías en Su voluntad fortalece tu corazón.
No permitas que la incertidumbre robe tu paz.
Pon tus preocupaciones en las manos de Dios y recuerda que Él nunca abandona a quienes confían en Su amor.
El camino puede ser incierto para ti, pero nunca lo es para Dios.
Él ya está delante de ti, preparando lo que aún no puedes ver.
Confía.
Descansa.
Y sigue caminando con fe.
“Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.” — Proverbios 3:5
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